El centro de la ciudad de Toledo es un lugar con mucho estilo

Calles de Toledo
En todos mis viajes tengo la costumbre de dejar el último día libre para hacer una recorrida por el centro de la ciudad en busca de regalos y recuerdos para llevarles a mis seres queridos. En mi viaje a Toledo este hecho no fue olvidado y llegado el último día me dedique a recorrer el centro de la ciudad. En esta oportunidad me había alojado en el hotel Toledo imperial, uno de los muchos hoteles cerca del centro de la ciudad de Toledo haciendo que mi paseo sea más sencillo.
Un laberinto de calles
Al emprender mi recorrida tenía en mi mente pasar por los negocios en busca de objetos pequeños pero representativos para regalar y, por qué no, darme algún gustillo en alguna confitería de la zona pero la realidad no fue esa. Primero me impactó la diferencia que había en el ancho de las calles, encontrando en una cuadra calles anchas y angostas formando un laberinto de callejuelas rústicas pero encantadoras. Luego me perdí entre toldos multicolores que ofrecían sombra a los despreocupados transeúntes, único abrigo posible al radiante sol del mediodía. Los carteles de los hoteles en Toledo se mesclaban con los de los negocios, haciendo desde lejos difícil la visualización de cada uno. Cuesta arriba o cuesta abajo los umbrales de las casas abastecían de un precario lugar para sentarse y descansar las piernas o tomar aliento para seguir la marcha. Por doquier se respiraba un aire de cuidada reminiscencia con el pasado de la ciudad, demostrando el ahínco con que los toledanos cuidan su ciudad del deterioro de los años.

Casas de Toledo
Casas multicolores
Las casas lucían pintadas de diferentes colores, algunas con un farolito sobre la puerta de entrada, otras con sus balcones llenos de flores. En un momento en que estaba un poco desorientada me acerco a una señora que llevaba un carrito de hacer mandados y, con la amabilidad que caracteriza a los lugareños me dio indicaciones para volver a la zona de los negocios. Antes de emprender el regreso, me llama la atención la puerta de una fachada: estaba hecha de madera maciza con incrustaciones en metal en forma de pequeños círculos que daban un relieve poco visto en otras puertas y en el centro un llamador de bronce que simulaba una cara de algún animal extraño llevando en su boca el aro para golpear. Realmente no daban muchas ganas de llamar a esa puerta!
De vuelta entre los negocios pude comprar un montón de chucherías y alguna cosilla más cara para mí y llegar al restaurant a tiempo para pedir una sabrosa cena. Acérquense a Toledo y visiten su centro! Si desean venir hagan su reserva hotelera con anterioridad para evitar inconvenientes, los hoteles baratos en Toledo os están esperando! Hasta la próxima visita, amigos!

